
De turismo a queso: la experiencia kirguisa de Andre Wolkorte

Andre Wolkorte es un holandés que lleva 14 años viviendo y trabajando en Kirguistán. Llegó por primera vez al país en 2007 como turista y se casó con una traductora local, Gulzhan. Juntos dirigieron una empresa turística y una casa de huéspedes, pero durante la pandemia de COVID-19 tuvieron dificultades al no recibir turistas. Fue entonces cuando decidió incursionar en la producción de queso, algo que aprendió en Alemania.
Actualmente, Andre tiene una quesería en Aral, donde produce queso orgánico utilizando tecnología alemana y suiza. Su objetivo es expandirse y exportar a Rusia y Kazajstán. Ha recorrido gran parte de Kirguistán por su trabajo y tiene un lugar favorito en Karakol, especialmente el lago Sary-Chelek.
A pesar de extrañar algunas comodidades de su tierra natal, como el buen sistema escolar y la atención sanitaria, Andre disfruta de su vida en Kirguistán. Habla varios idiomas y se lleva bien con la gente local, con la cual se comunica en ruso y kirguís. Su objetivo es seguir creciendo en su negocio y seguir disfrutando de la naturaleza y la cultura kirguisa.



