
El genocidio en Gaza: la complicidad del silencio

Miko Peled, el activista israelí que cambió su perspectiva
Miko Peled creció en una familia con un fuerte legado en la fundación de Israel. Su abuelo fue uno de los firmantes de la Declaración de Independencia de Israel y su padre fue un general que luchó en las guerras de 1948 y 1967. Sin embargo, a pesar de este patriótico entorno, Peled comenzó a cuestionar las acciones de Israel cuando se unió al ejército.
Durante su servicio militar, Peled presenció injusticias contra los palestinos. La invasión de Israel en el Líbano en 1982 fue un punto de inflexión para él, al darse cuenta de que el ejército israelí estaba cometiendo actos de terrorismo. Esta revelación lo llevó a convertirse en activista por los derechos humanos y la justicia.
Al conocer a palestinos y escuchar sus historias, Peled se dio cuenta de la disparidad entre lo que le habían enseñado y la realidad que vivían los palestinos. Esta brecha en la narrativa lo llevó a replantearse su posición como sionista y a tomar la decisión de apoyar la lucha por la justicia y los derechos humanos de los palestinos.
En 2013, Peled visitó la Franja de Gaza y quedó impactado por la devastación que encontró allí. Considera que los últimos ataques de Israel en la región constituyen un genocidio y hace un llamado a aquellos que permanecen en silencio a no ser cómplices de estas atrocidades.
Miko Peled es un ejemplo de cómo la empatía y la voluntad de cuestionar las narrativas establecidas pueden llevar a una transformación personal y a la defensa de la justicia y los derechos humanos.



