
La inflación en Hungría se sitúa por debajo de la barrera psicológica

La inflación anual en Hungría en enero fue del 3,8 por ciento, según informó el viernes la Oficina Central de Estadística (KSH). Mes tras mes, los precios aumentaron un 0,7 por ciento.
Los precios de los alimentos aumentaron un 3,6 por ciento, mientras que los precios de la energía doméstica bajaron un 11,3 por ciento. Los precios de los servicios subieron un 10,4 por ciento, mientras que los bienes de consumo duraderos cayeron un 1,4 por ciento.
Al comentar los datos, el Ministro de Economía Nacional, Marton Nagy, dijo en un comunicado que la inflación ya no representa un problema significativo desde el punto de vista de la economía, y que la inflación anual del 3,8 por ciento reportada en enero era mejor que las cifras relevantes en Estonia ( 5,0 por ciento), Croacia (4,8 por ciento), Austria (4,3 por ciento) o Eslovaquia (4,3 por ciento). Nagy añadió que los salarios reales habían comenzado a aumentar nuevamente desde septiembre y que el crecimiento de los salarios reales podría alcanzar o incluso superar el 6 por ciento este año.
Después de reducir la inflación, el gobierno se centrará ahora en “la principal tarea de 2024”, que es restaurar el crecimiento económico, dijo el ministro. Para lograr un crecimiento del PIB de alrededor del 4 por ciento, dijo que se deben lograr avances en tres áreas: se debe impulsar la tasa de actividad del mercado laboral, el nivel de inversiones debe mantenerse por encima del 25 por ciento y el consumo de los hogares debe restablecerse mediante fortalecer la confianza de los consumidores.






